viernes, 7 de mayo de 2010

Tarea de ortografía

1. Leé con atención el siguiente texto.
2. Transcribí en tu carpeta de ortografía las palabras que requieran tilde y justificá formulando la regla correspondiente (para eso, consultá la lista de reglas de la carpeta).
Podés agrupar las que se justifican con la misma regla. No es necesario que copies más de una vez las palabras que se repiten.

Capítulo I
de La venganza de la vaca, de Sergio Aguirre

Le parecio que recien acababa de dormirse cuando ese ruido la desperto. Debio haber sido fuerte, porque ella tenia el sueño pesado. Se incorporo apoyandose en un brazo y espero. No se escuchaba nada. Penso que podia ser el viento, nuevamente, y como se habia acostado asustada... la desperto.
La oscuridad era absoluta. Se acomodo para seguir durmiendo cuando sintio ese olor. Un horrible... olor a... ¿que? Quiso encender el velador. A tientas busco la perilla pero no podia encontrarla, hasta que en uno de los movimientos de la mano la toco. No se encendio. Decidio sentarse en la cama. Ahora podia sentir mas nitidamente el olor. Era olor a excremento, a excremento de animal...
Un escalofrio recorrio todo su cuerpo. Temblando trato de llegar hasta la puerta. Estaba abierta. (En ese momento no recordo que para desvestirse la habia cerrado...) Salio al pasillo, el olor era mas fuerte y quiso llamar a alguien, pero solo le salio un balbuceo. Comenzo a caminar como una ciega con los brazos extendidos tocando las paredes. Queria encontrar alguna de las puertas de las otras habitaciones, cuando sintio bajo sus pies algo humedo y pastoso. En ese momento comenzo a gritar. Tambaleandose y en puntas de pie quiso correr pero no dio mas de tres pasos y tropezo con eso.
Cayo de bruces y en su pierna izquierda sintio los pelos.
Con un grito ahogado trato de levantarse, pero no pudo. Sentia que las piernas no le respondian. Comenzo a arrastrarse hasta que logro hacer pie. En ese momento se encendio una luz y la pudo ver: la cabeza enorme, con los ojos cerrados, en la mitad del pasillo.
Empezo a retroceder y dar alaridos sin dejar de mirar ese espantoso bulto que dejaba ver la lengua a un costado.
Con las manos en la cabeza, mientras retrocedia de espaldas a la escalera, tampoco pudo tocar el pasamanos, hasta que se sintio en el aire. Lo ultimo que vio fue el techo y sus brazos haciendo movimientos desesperados para agarrarse de algo, mientras que sentia que comenzaba a caer...

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