lunes, 3 de mayo de 2010

Abriendo los ojos... queriendo vivir

Escapar, no se trataba de eso, pero eso era lo que ella intentaba. Escapar a aquel mundo imperfecto, a aquella realidad, o a aquellos sentimientos que como fantasmas la acechaban. Corría, corría hacia ninguna parte, creyendo que había una salida, una manera de huir. Huyendo de algo tan simple como la realidad. Huyendo y cayendo. Sola, desamparada en la oscura noche cargada de dolor, perdiendo el rumbo, corriendo sin saber el camino. Camino difícil, repleto de obstáculos. Las lágrimas rodaban en sus mejillas, entre caída y caída, mojando el frío mármol... Reencor, soledad, envidia, celos, odio, aquellos fantasmas que la conducían a ninguna parte, fantasmas que la asustaban, le quitaban sus pocas ganas de vivir. Sus piernas sangraban, sus fuerzas se desvanecían, y volvió a caer. Pero ésta vez, no se levantó. Esta vez dejó de huir, de buscar la manera de escapartle a la realidad, a la realidad cruda y sus problemas. Dejó de tener miedo, dejó de tratar de llegar a aquel mundo perfecto que descubrió, no existía. Entendió que debía enfrentar aquello, que debía eliminar esos sentimientos y, así, los fantasmas. Secó sus lágrimas, respiró hondo y se levantó. Pero esta vez no iba a huir. Entonces abrió sus ojos, y se decidió a vivir.

Lari Benitez IºB

1 comentario:

  1. Muy buen texto.
    Excelente interpretación del cuadro... Una metáfora sobre los propios miedos.
    Gracias por compartirlo con todos.

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