… “Una vez recorrido el lugar me senté con los pies colgando. De repente apareció un extraño pecador, vestido con un piloto amarillo acompañado por un gorro del mismo color y unas botas negras. Llevaba en un extremo una caña y del otro un pequeño libro, se me sentó al lado y me dijo: has venido, pensé que no ibas a venir. Con cara de asombro levanté la cabeza y lo miré, con confianza le dije: no espero a ninguna persona, ni un animal, es un ser del mas allá lo que estoy esperando, y tú no eres más que un hombre.
El hombre, sin dejar de mirarme, se empezó a reír sin piedad, me imaginé que si se lo contaba no me iba a creer, ya que mi encuentro no era muy usual. Le rogué que se fuera, suponiendo que si él estaba, el fantasma no aparecería. Su risa pasó a una cara de rencor y enfadado miró el mar y me gritó: no tienes idea a quién estás echando.
Me arrojó el libro que sostenía en su mano y yéndose para atrás repetía sin parar: ojos que no ven, corazón que no siente. Una y otra vez sin parar. Asustado por esta escena, me paré y me fui corriendo hacia mi casa. Cuando llegué me di cuenta de que ese pescador no era una persona, sino el invitado que esperaba con ansias, pero lo que más me impactó fue cómo me fui elevando junto a él.
Todo esto fue un sueño terrible, y lo sé, el problema es que no volví a despertar.”
Martin y Denise
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¡Excelente trabajo! Mañana les pongo una nota en el cuaderno.
ResponderEliminarjajaja, BUENA MAARTU =D
ResponderEliminardeenu :)