Pero entre tanto empezaba a aburrirme, el sol caía de lleno, ese sol de finales de julio, pensé también: estoy de vacaciones, estaba tan bien en Azeitâo, en la finca de mis amigos, ¿Por qué acepte este encuentro aquí en el muelle?, todo esto es absurdo. Y miré la silueta de mi sombra a mis pies, y también me pareció absurdo, incongruente, no tenia sentido, era una silueta exigua, acortada por el sol del mediodía, y fue entonces cuando me acordé: él fijó la cita a las 12, pero tal vez quería decir a las 12 de la noche, porque los fantasmas aparecen a media noche.
Me levanté y recorrí el muelle.
A las doce en punto, sin retrasos, llegué al muelle.
Las aguas eran diferentes, estaban tranquilas. El viento silbaba, chocando con la vegetacíon creando un sonido pacífico pero a la vez fantasmal. En el muelle abandonado sentía como los espectros me rodeaban. Un escalofríos me recorrió el cuerpo. Entonces recordé ese sueño. El sueño en el que el protagonista de mi historia, el poeta muerto, me invitaba a un encuentro. Fue tan real que, como un niño me creí lo que soñaba.
Realizado por:
Camila Crespo y Victoria Metallo
1º "A"
Chicas:
ResponderEliminarEscriban un poco más así las puedo calificar, porque el fragmento que yo les di no cuenta para la extensión, ok?
Cariños, Rocío
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAhi ya publicamos el verdadero cuento, lo habiamos puesto mal... besos
ResponderEliminarVictoria Metallo y Camila Crespo