martes, 6 de julio de 2010

Cuento breve

Todo empezó cuando mi mama me obligó a ir a comprarle arroz al supermercado.Yo no quería ir, pero las madres dan ordenes. Si no dieran ordenes, no serían madres.
El supermercado estaba por cerrar, no había nadie adentro. Entré apurado y comencé a buscar el arroz que me había pedido mi madre.Lo busqué diez minutos, pero no lo encontraba. Entonces, me acerqué a la caja y le pregunté al cajero si sabía dónde estaba. Éste me explicó que estaba en la última gondola porque habían cambiado las cosas de lugar y yo le agradecí y fuí en busca de él. Cuando al fin lo encontré y me estaba por ir, entró un señor con un arma de fuego y le pidió todo el dinero a los dos cajeros que había en el local. Estos rápidamente le entregaron el dinero al señor. El hombre lo tomó y se escapó en un auto.Yo estaba muy asustado, no sabía qué hacer. Entonces hice lo primero que se me cruzó por la cabeza: esconderme. Luego de haber pasado escondido diez minutos, llegó la policía junto a mi madre, yo salí del escondite y ella me abrazó y me prometió que nunca más me mandaría al supermercado sólo.
Las madres dan protección. Si no dieran protección, no serían madres.

Lucas Pugliese (1°B)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.